sábado, 20 de septiembre de 2014

Ella...



Las malas lenguas decían que estaba loca, que ya no salía y su único vicio era danzar con la soledad. Pero no la conocen. Al igual que yo. Tiene alma de guerrera y por su sangre circulaba la poesía, bombeada por la música de su corazón. Ella misma era verso entre mis manos. Esperaba que el amor regresara al igual que vuelve el gélido invierno para recordarnos que otro año paso desde su perdida. Cuando la despedida se hace eterna y no hay vuelta atrás. Cuando el recuerdo es la única llama que prende en el manto oscuro de la muerte. Ella. Era verso entre mis brazos, aunque mis manos nunca la hubieran tocado. Ella era el sueño del cual nunca quise despertar. Ella. Mi guerrera anónima.

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